Un recuerdo.

jueves, 11 de octubre de 2007
Aguelita Aguadita!!!
Te extraño. Nos haces falta.
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Sacrificios de Amor.

Seguramente alguna vez te ha tocado, cuidar a un enfermo, un hermano, un amigo, papá, mamá o quiza un desconocido.

Esa es para mí, una muestra más de lo fuerte e infinito que es el amor verdadero, el amor de vida.
Con entrega y sin nada más que el deseo de servir y hacer que esa persona se sienta mejor.

Cuando niña, mi pá, hacía tanto por mi, que muchas veces no valoraba de verdad, pues me llevaba el desayuno a la cama, si decía que estaba cansada y no quería caminar, me subía en sus hombros, y muchas veces dejó de comerse el último pan de la mesa, para que entonces lo comieramos mi hermana y yo.

Mi ma, muchas veces ha dejado de comprar cosas que quiere o quiza por mucho tiempo ha deseado e incluso ha dejado a un lado sus aspiraciones profesionales, por hacerse cargo de nuestra casa, de nuestra familia, y velar por la salud, atención y cuidados que cada uno de nosotros hemos necesitado.

En mi vida, he aprendido a vivir así, con sacrificios de amor que no duelen, si no que por el contrario se disfrutan, al poderme entregar plena y sinceramente a las personas que amo, buscando siempre su bienestar.
Para mí, eso es amar, eso es dar vida, eso es el verdadero significado del amor.


"Hoy estaba dispuesta a quedarme junto a ella, y cuidarla la noche entera, en una silla, con el tremendo calor que se siente en ese lugar, y lo hacía porque a ella la quiero, porque es buena conmigo y también me quiere; pero sobre todo, porque como siempre, estaba dispuesta a hacer un sacrificio de amor por él, por su cansancio, por su dolor, por su preocupación....
Nada pude hacer, fuí enviada de vuelta a casa, pues él le debe más.
Mucho muy molesta, volví a casa y en el camino comprendí...."

Sólo quien ama de verdad, entiende de sacrificios de Amor.

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Sin invitación previa.

lunes, 8 de octubre de 2007
Este viernes pasado, como muchos otros, acudí a comer mi comida favorita. Sushi!!
Es mi tiempo de descanso y como otras veces lo he comentado, es degustar con calma todos los sabores, sorpresas y explosiones de alegría y paz que cada bocado encierran.

Fue una muy linda tarde, pues comía en compañía de mi hermana y hacía mucho tiempo que no nos dabamos el tiempo de compartir y charlar sobre las cosas que ocurren en nuestra vida, pues el mundo nos lleva a sólo ocuparnos de "las cosas que dejan".

Ya pintaba esa tarde de viernes, para ser memorable, por todo lo que hablamos y el gusto con que ambas compartiamos el tiempo.
De repente una llamada.. alguien completamente inesperado, pregunta mi ubicación y dice que nos alcanzaran para comer juntos!!! Que gran sorpresa. Minutos después ahí estaban... mi mejor amigo y su esposa.

Después de un fuerte abrazo y decirles lo mucho que los extrañaba y sobre todo el enorme gusto que me daba verlos despues de casi dos años. La charla comenzó a fluir, primero el trabajo y las nuevas actividades, después la vida de padres y lo grande que está su hijo, seguimos hablando de la importancia de amar lo que se hace y ser completamente responsables en la realización de las actividades de cada día; un sin fin de temas iban y venían en la mesa y pasaron las horas, que segura estoy a todos nos dejaron llenos en muchos aspectos.

Al final, no me quedó de otra que despedirme apresuradamente, pues tenía otros compromisos y no podía dejarlos a un lado.
Sin embargo me fui llena de felicidad, pues sé que aunque no tengo miles de amigos, los pocos con los que cuento son fuertes y las dictancias no nos separan.

Mi mejor amigo, lo es desde la preparatoria, hemos pasado muchos momentos importantes de nuestras vidas juntos y en aquéllos en los que físicamente no hemos estado, pues lo hemos escuchado uno del otro. Nuestras familias nos identifican muy bien y esos lazos de amor y cariño han logrado trascender a ellos también, como ocurre con mi hermana, que era como la mascotilla del grupo y él, se le tiene tanto aprecio como a mi; o bien como ocurre con su esposa, quien llegó a estas tierras desde lejos, y sin conocer a nadie, y ambas nos hemos dado la oportunidad de conocernos y ahora tambien ser buenas amigas las tres (mi hermana, ella y yo)

Hoy comienzo a cosechar lo que he sembrado durante unos cuantos años de mi vida. Amigos de antaño que en muchas ocasiones se han convertido en fortaleza que escucha y da un abrazo en el momento que más se necesita.

Así es la amistad verdadera, no necesita de invitación previa.
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