
Seguramente alguna vez te ha tocado, cuidar a un enfermo, un hermano, un amigo, papá, mamá o quiza un desconocido.
Esa es para mí, una muestra más de lo fuerte e infinito que es el amor verdadero, el amor de vida.
Con entrega y sin nada más que el deseo de servir y hacer que esa persona se sienta mejor.
Cuando niña, mi pá, hacía tanto por mi, que muchas veces no valoraba de verdad, pues me llevaba el desayuno a la cama, si decía que estaba cansada y no quería caminar, me subía en sus hombros, y muchas veces dejó de comerse el último pan de la mesa, para que entonces lo comieramos mi hermana y yo.
Mi ma, muchas veces ha dejado de comprar cosas que quiere o quiza por mucho tiempo ha deseado e incluso ha dejado a un lado sus aspiraciones profesionales, por hacerse cargo de nuestra casa, de nuestra familia, y velar por la salud, atención y cuidados que cada uno de nosotros hemos necesitado.
En mi vida, he aprendido a vivir así, con sacrificios de amor que no duelen, si no que por el contrario se disfrutan, al poderme entregar plena y sinceramente a las personas que amo, buscando siempre su bienestar.
Para mí, eso es amar, eso es dar vida, eso es el verdadero significado del amor.
"Hoy estaba dispuesta a quedarme junto a ella, y cuidarla la noche entera, en una silla, con el tremendo calor que se siente en ese lugar, y lo hacía porque a ella la quiero, porque es buena conmigo y también me quiere; pero sobre todo, porque como siempre, estaba dispuesta a hacer un sacrificio de amor por él, por su cansancio, por su dolor, por su preocupación....
Nada pude hacer, fuí enviada de vuelta a casa, pues él le debe más.
Mucho muy molesta, volví a casa y en el camino comprendí...."
Sólo quien ama de verdad, entiende de sacrificios de Amor.